¿QUÉ EVALÚA PISA?
La participación de las personas en el mundo actual requiere una gran capacidad
de análisis y uso del conocimiento. En ese sentido, la comprensión
de textos presentados a través de diferentes medios, el dominio de la perspectiva
y los conocimientos propios de la ciencia y la capacidad para hacer
abstracciones y formalizarlas mediante los recursos de la matemática son
condiciones que condicionan la vinculación activa a los procesos de la sociedad.
El Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes [PISA] tiene como
propósito principal evaluar en qué medida los jóvenes de 15 años de edad
han adquirido los conocimientos y habilidades que son esenciales para su
participación en la sociedad, de tal modo que se identifiquen elementos que contribuyen al desarrollo de competencias y sea posible establecer diálogos
sobre los aspectos que debe atender la política educativa de los países.
En PISA se combina la evaluación de aspectos cognoscitivos de campos
específicos, como son la lectura, las matemáticas y las ciencias, con una
evaluación sobre el entorno de los estudiantes, su percepción del medio
educativo, la manera como asumen el proceso de aprendizaje y su grado de
familiaridad con las tecnologías de información y comunicación.
En lo relacionado con los aspectos cognoscitivos, la evaluación no se orienta
solamente a establecer los logros en términos del desempeño del estudiante
frente al currículo escolar, sino en términos de la integración de los conocimientos
en pautas de acción necesarias para la vida adulta. La evaluación
de estos aspectos se hace mediante pruebas específicas para cada una de
las áreas.
Las pruebas están organizadas en torno a contextos o situaciones propias
del mundo real, que normalmente incluyen textos o información gráfica, a
partir de los cuales se plantea al estudiante una serie de cuatro o cinco preguntas
de diferente grado de complejidad. Las pruebas incluyen preguntas
de respuesta construida-abierta –que exigen una elaboración y expresión
del pensamiento del joven–, preguntas de respuesta construida-cerrada en
las que se pide un dato o una expresión corta-, preguntas de selección múltiple
sencilla –en las que los estudiantes tienen que elegir una entre varias
respuestas alternativas– y preguntas de selección múltiple compleja –en los
que los estudiantes tienen que escoger más de una respuesta.
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